Las empresas se constituyen con el objetivo principal de generar ganancias. Éstas, antes de ser distribuidas, deben ser aprobadas por la asamblea de socios o accionistas de acuerdo a lo establecido en la Ley General de Sociedades Mercantiles.
Sobre las utilidades generadas, los socios o accionistas deciden si se emplean para generar nuevas oportunidades de inversión en la compañía a través de incrementar los activos fijos, inventarios, etc., o establecen su política de retiro de las ganancias de su inversión.
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